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LA SALVACIÓN, ¿SE PIERDE O NO? UN ACERCAMIENTO BÍBLICO

Quizás el tema de si la salvación se pierde o no, una vez recibida, resulta muy confuso para algunos, hasta para buenos y maduros creyentes, conocedores del amor de Dios. Pero a partir del Nuevo Pacto, tras la venida del Señor Jesucristo, este es un privilegio concedido solo para aquellos que han creído y confiado en El. Por eso a estos practicantes les llaman Cristianos.                                 

¿Y qué es un Cristiano?

1.       Es un ser transformado por la sangre de la cruz de Jesucristo y que ha depositado toda su fe para que El lo guie y sea su  único y suficiente Salvador (Hechos 16:31; Efesios 2:8-9).

2.       Es una persona llena del Espíritu Santo, el cual se encarga de enseñarle todas las cosas, y recordarle todo lo que dijo e hizo Jesús por El (Jn. 14:16, 26).

3.       Es alguien que ha entendido que “…el fin de vuestra fe, es la salvación de vuestras almas. (1 San Pedro 1:9)”.

4.       Es quien ha confesado con su boca que Jesús es el Señor, y ha creído en su corazón que Dios se levantó de los muertos (Romanos 10:9).

5.       Es aquel que el Espíritu Santo lo ha convencido de que el mayor don dado a los hombres por Dios es su Hijo Jesucristo “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan. 3:16)”. 

6.       Es uno que ha aprendido que “…si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Romanos 5:10)”.

Pudiéramos continuar argumentando este punto de vista, pero ahora nos detendremos para dejar establecido nuestra consideración.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios (Efesios 2:8)”. En este versículo podemos ver que:

1.       El camino para obtener la salvación es la fe.
2.       La fe no proviene de nosotros, sino que es un don de Dios, es decir, una dádiva dada por  Dios en su eterno amor por los seres humanos. Es un favor especial concedido a una persona sin que ésta lo ganara por esfuerzo, trabajo o distinción; es gratis.
3.       Sin fe es imposible que agrademos a Dios.
4.       Somos salvos únicamente por gracia; no por obras o porque seamos merecedores. No. Es un regalo de Dios.
5.       Lo que Dios te da es porque lo pueda soportar y retener.

Hermanos, Dios nos dio su hijo amado sin merecerlo y su sacrificio quedó en nosotros como testimonio de su amor. El  muestra en su Santa Palabra que no vive cambiando de parecer en cada momento. Meditemos  en el pueblo de Israel, al cual Dios le ha mantenido su Promesa de generación en generación. Cuanto más a aquellos que han puesto su vida en el corazón de Dios!

Entonces, una vez una persona ha creído que, así como Jesús se levantó de los muertos, él también lo hará, su vida ha quedado marcada por la gracia del Espíritu, con gozo, plenitud, confianza, etc. que lo hará sentirse seguro de haber obtenido la salvación por el resto de sus días.  


Por tanto, un cristiano no puede perder la salvación, porque:

1.       Está seguro que Dios se la prometió y El es fiel y cumple sus promesas;

2.       Las veces que cayere, irá a Dios en el nombre de Jesús, con actitud de reconciliación y el perdón recibirá;  

3.       “…habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13)”.

EN CONCLUSION:

Podrían no alcanzar la salvación solo aquellos que nunca han aceptado la redención maravillosa de Jesús. Aquellos que en un momento dieron un primer paso momentáneo de fe y no permitieron que el Espíritu Santo haga su precioso y reconfortante obra maestra. También a muchos que viven en las iglesias y jamás se han encontrado con Cristo, así como aquellos que se hacen llamar cristianos sin demostrar correspondencia con sus hechos.

¿Cómo puede alguien perder lo que nunca ha tenido?  Si Dios dejara la más mínima duda de que el Cristiano pudiera perder la salvación, la promesa de Dios fuera cuestionada, cosa ésta que Las Escrituras dejan bien establecido.

Un Cristiano no es una criatura perfecta, sino aquella que reconoce la capacidad de perdón de Dios, en el cual ha creído.


GENNYS AZAEL LORENZO
@GennysLorenzo


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