Libres para Dios



Por los Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria

“Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas  pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes… De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre”, Éx. 6:6,9.

Dios habla a Israel a través de su siervo Moisés, en medio de la esclavitud egipcia, y la primera frase que Dios pronuncia es: “Yo soy Jehová”, y básicamente Jehová significa: el Existente, el Eterno, el Todo Suficiente, el Todopoderoso que existe por sí mismo y para siempre. Ésta revelación es muy importante para Moisés y para Israel, pues ambos deben creer en el poder total y absoluto del Dios que ha venido a liberarlos. De igual manera es fundamental para nosotros creer que nada es difícil para nuestro Dios, que él es el Todopoderoso, porque esto es columna esencial de nuestra fe.

Dios describe lo que hará por su pueblo:

1.  “Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto”: es el Dios que quita el yugo o carga de nuestros hombros.

2.  “Os libraré de su servidumbre”: es el Dios que nos libera de la esclavitud y de todo cautiverio.

3.  “Os redimiré con brazo extendido y con juicios grandes”: es el Dios Todopoderoso y que juzga al maligno.

Todo esto expresa el gran amor de Dios por su pueblo y lo que puede hacer por él. Moisés obediente al Señor, fue y habló a los hebreos, pero “ellos no escuchaban a Moisés”. Cuán  difícil es esto, seguramente Moisés se ha esforzado, procura lo mejor para sus hermanos, y está obedeciendo al Señor. Pero lo mismo nos sucede hoy cuando hacemos cosas para Dios, pero que esto no te desanime, más bien considera lo que la Biblia nos sigue diciendo.

La razón por la cual Israel no escuchaba, era “debido a la congoja de espíritu”, la palabra congoja, es traducida del hebreo cótser, que además significa: poquedad, limitación, decaimiento. Así estaba Israel, y esto era producido por la opresión egipcia. Vemos entonces que el desánimo, es un obstáculo para oír a Dios y esto es usado por el enemigo para hablar al oído del cristiano, trayendo más decaimiento y una visión sombría.

La opresión del enemigo gradualmente roba o da muerte al gozo del creyente. Las cadenas o prisiones espirituales producen dolor, tristeza y le impide al creyente escuchar la voz de Dios. Es hermoso ver que acerca del ministerio de Jesús el Espíritu Santo hace énfasis en su poder libertador, pues dice la Escritura que fue enviado: “…A pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos…”.

Reflexión final: El enemigo va a intentar estorbar nuestras vidas, pero acerquémonos a Dios, nuestro Salvador, Sanador, Libertador, al Todopoderoso y ejerzamos la autoridad que nos ha dado para caminar en victoria. Confiemos en el Señor, pues no hay nada imposible para él.

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Por: Tiempos Proféticos